Esta postal es una de las más típicas en el imaginario colectivo de los primos y de la familia. Muchas son las fotos que tenemos parados y sentados en este lugar.
Me acuerdo perfecto de los almuerzos de verano comiendo tomates rellenos, choclo y sandía sentados en la mesa de lata naranja y las sillas blancas de fierro a un lado de esta puerta para que los más chicos no nos sintiéramos tan abandonados de los primos un poco más grandes que estaban almorzando en el comedor. Los papás estaban en el comedor grande, donde sólo podíamos sentarnos por invitación especial o con la condición de mayoría de edad. La Blanquita coordinaba a la perfección tres comedores simultáneos y todos nos encotrabamos en el "comedor de los grandes" cuando los papás, tomando el café, nos dejaban entrar a interrumpir después de comernos la sandía o la gran copa con turrón de vino y nuez batido con cariño y desde temprano en la cocina.
En la foto; la puerta del comedor está sola. Sola pero no vacía. Esta llena de recuerdos, como cuando la Carola Romero vino a Chile para su luna de miel y jugando fútbol en el patio con todos los primos rompimos un gran macetero de greda que tapaba la puerta del termo. Sacó algunas monedas y fue a comprar uno de repuesto en el mercado que existía en el antiguo terminal de buses que quedaba llegando a Navotavo. Nosotros ingenuos, pensamos que eso iba atenuar el reto de la Blanquita y de la Tía Chana.
La foto está llena.
Una prueba más de esto, es que el fin de semana recién pasado nos volvimos a juntar los primos en San Carlos. Ahí estábamos nuevamente todos parados en la grada de la puerta del comedor. En cada Romerotón no sólo nos juntamos los que tenemos el privilegio de disfutar del campo de San Carlos, de varios asados, pichangas de fútbol y agradables y entretenidas conversaciones. En cada Romerotón están todos los primos. Los que no pudieron ir, los que están fuera de Chile, El Pusi y también están las primas, que para seguir con el sello de la familia y el noble ejercicio del machismo no pueden ingresar a este privilegiado "Club de Tobi".
Junto a nosotros en cada Romerotón están el Tata, Tío Hernán, Tía Veliche, Tío Pelao, Tío Pollo y la Blanquita que sentimos que nos reta y después se rie escondida por todo el desorden que hacemos en cada reunión.
Un abrazo cariñoso para cada uno de la familia,
Antonio.
(Para ver fotos autorizadas de Romerotón 2008, clic en recuadro)
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